27/3/13

No niego mi sexo...

Geovi Jaramillo: "No niego mi sexo, mi biología femenina; sin embargo, mi género es masculino. Nosotr@s, las personas trans somos el claro ejemplo de que sexo y género no siempre coinciden. Tengo una hija y requiero que los derechos de ella no se vean afectados porque no se reconozca mi identidad de género"



"Mi Género en Mi Cédula" es la campaña que promueve la Reforma a la Ley de Registro Civil en Materia de Identidad de Género en proceso de discusión en la Asamblea Nacional del Ecuador 2013. Propuesta legal: Elizabeth Vásquez. Vocería Política: Geovanni Jaramillo y Diane Rodríguez. Plataforma Proyecto Transgénero - Aso. Silueta X - CONFETRANS - Construyendo Igualdad. Apoyo: Corporación Kimirina.

¡Súmate... PORQUE ESTAMOS A UN LETRA DE EJERCER CIUDADANÍA!

¡A una letra de ejercer ciudadanía!


"Soy Ana Carolina, chica trans. Por mi identidad de género no pude acceder a vivienda, salud, estudios. Estuve presa en cárcel de hombres, te venden, te violan, te mandan a lavar ropa, lo peor que me pudo pasar."

Mi Género en Mi Cédula" es la campaña que promueve la Reforma a la Ley de Registro Civil en Materia de Identidad de Género en proceso de discusión en la Asamblea Nacional del Ecuador 2013. Propuesta legal: Elizabeth Vásquez. Vocería Política: Geovanni Jaramillo y Diane Rodríguez. Plataforma Proyecto Transgénero - Aso. Silueta X - CONFETRANS - Construyendo Igualdad. Apoyo: Corporación Kimirina.



Carolina logró su cambio de sexo legal en el 2012. Su cédula es el primer trato respetuoso que ha recibido por parte de un Estado que no evitó la exclusión y de privación total de sus derechos a lo largo de su vida. La felicidad que Carolina expresa ante el reconocimiento legal de su identidad de género no perjudica a nadie ni nos daña como sociedad. Al contrario, nos dignifica y nos reivindica.

¡Súmate... PORQUE ESTAMOS A UN LETRA DE EJERCER CIUDADANÍA!



12/3/13

CARTA ABIERTA A PROPÓSITO DE LAS REFORMAS A LA LEY DEL REGISTRO CIVIL EN MATERIA DE IDENTIDAD DE GÉNERO







Quito, 12 de Marzo de 2013.

Quienes desde la sociedad civil impulsamos las Reformas en Materia de Identidad de Género y la campaña “Mi Género en Mi Cédula” expresamos que:

1) Consideramos fundamental que la Ley de Registro Civil se armonice con la Constitución, la cual ya reconoció la identidad de género en el artículo 11 numero 2. Mientras que la Constitución incluye como factor no susceptible de discriminación a esa faceta fundamental de la identidad personal que es la feminidad o la masculinidad que cada persona ha encarnado en el marco del libre desarrollo de su personalidad, la Ley de Registro Civil, que data de los años 70, sólo reconoce la dimensión biológica del sexo. Es necesario que la ley supere ese anclaje en la estricta biología y haga caso de la protección constitucional de la identidad de género.

2) No negamos la realidad cromosómica del sexo; la cual, por cierto, tampoco es simple y binaria, como lo corrobora ese un 1% de la población que es intersexual. Pero así como no negamos el sexo, pedimos al Estado que no niegue la realidad pública y notoria del género de cada persona. En la vida civil, es la realidad del género la que predomina sobre la del sexo, porque el género se expresa visiblemente. El rostro de cada persona, la forma externa de su cuerpo, los gestos, la voz y la vestimenta, son signos del género que la persona ha encarnado. Por contrapartida, el sexo es un dato que sólo compete a cada individuo en el ámbito de su más íntima corporalidad. Proponemos que la ley reconozca ambas realidades, pero que las registre en distintos documentos: el sexo, íntimo, a ser registrado en la partida de nacimiento de las personas, y el género, manifiesto, a ser registrado en la cédula de ciudadanía.

3) No negamos que existen instituciones civiles que, hasta la actualidad, requieren la comparecencia de personas de distinto sexo, como el matrimonio, o la adopción conjunta. Aunque estas disposiciones normativas son, a nuestro juicio, discriminantes e incompatibles con el principio de igualdad ante la ley, las reformas a la Ley de Registro Civil que se están discutiendo actualmente no las afectan. Para cambiar el requisito de heterosexualidad del matrimonio, hará falta una reforma constitucional.

4) Respecto del cambio de nombre, éste no es una novedad que estemos impulsando en esta reforma. En el Ecuador, cambiar de nombre es posible vía un sencillo trámite administrativo, jurídicamente fundamentado en el derecho a escoger libremente los nombres y apellidos que nuestra Constitución consagra. Entonces, ¿puede una persona llamada “José” casarse con otra llamada “Hugo”? Por supuesto que sí, porque aunque José y Hugo tengan ambos nombres masculinos y géneros masculinos, ante la ley tienen sexos femenino y masculino respectivamente. Sucedió en Diciembre de 2010 (el matrimonio entre Hugo Vera y Joseph Hateley fue un hecho público que varios medios de comunicación registraron) y no hace falta una reforma a la ley para que siga sucediendo.

5) En cuanto a la posibilidad de cambiar de sexo legal en la partida de nacimiento, la misma tampoco es una novedad de la reforma que estamos proponiendo. Consta en la ley vigente y se ha puesto en práctica por décadas. Lo que sí planteamos es que el reconocimiento del cambio de sexo se simplifique porque, en la actualidad, el mismo consiste en un procedimiento largo e innecesariamente judicial, que continúa violando la intimidad de las personas a través de peritajes médicos destinados a "comprobar" la feminidad/ masculinidad de sus cuerpos. Estos peritajes están desaconsejados por estándares internacionales en materia de sexualidad y derechos humanos y son incompatibles con la Constitución del Ecuador.

6) Sin embargo, no porque el procedimiento de cambio de sexo se desjudicialice, significa esto que personas que han conformado parejas del mismo sexo, acudirán masivamente al Registro Civil a cambiar su sexo, para “poderse casar” o para “poder adoptar”. No lo harán, porque esas personas son homosexuales; no trans. Nos sorprende el grado de frivolidad con que algunos piensan que existen ciudadanos desesperados por cambiar de sexo para, supuestamente, acceder a una serie de "beneficios" o para cometer actos fraudulentos. A quienes lo afirman, les invitamos a hacer el experimento, sólo por un día, de vivir con una cédula que no reconozca su género, como lo viven las personas trans todos los días. Y con esa cédula que no les representa, les invitamos a que acudan a una entrevista de trabajo, intenten alquilar una vivienda, o vivan la experiencia de inscribirse en una institución educativa o acceder a un servicio de salud.

7) La discordancia institucionalizada entre la propia identidad y el documento que debería registrarla, además de obstaculizar el acceso a derechos básicos, genera inseguridad jurídica. Las personas trans enfrentan obstáculos a la hora de realizar trámites tan sencillos para el resto de la ciudadanía como abrir una cuenta bancaria o suscribir un contrato, precisamente porque portan cédulas que contradicen la expresión pública de su identidad, lo cual genera desconfianza sobre la fidelidad del documento.

8) Los dispositivos legales para la identificación fidedigna de las y los ciudadanos existen y se perfeccionan cada vez más, pues es responsabilidad del Estado que así sea (dispositivos de seguridad en las cédulas, procesos de desmaterialización y perfeccionamiento de sistemas informáticos, entre otros). No porque alguien cambie de nombre o de género en la cédula, o incluso de sexo en la partida de nacimiento, significa esto que cambia la identidad del titular de la cédula, ni sus relaciones de filiación, ni la responsabilidad jurídica derivada de tales hechos, ni la derivada de sus actos y contratos.

9) Es particularmente dolorosa la referencia que la organización “Somos 14Millones” ha hecho de las personas privadas de libertad para fundamentar su objeción a la reforma que se está discutiendo: “Juan ahora va a ser Rosa y va a pedir ir a la cárcel de mujeres”. Probablemente es una referencia surgida de la ignorancia respecto de la situación de violación de derechos humanos que sufren las personas trans en las penitenciarías del país. Invitamos al movimiento de los católicos laicos a que visiten a "Rosa" o a cualquier transfemenina recluida en las cárceles de varones en el Ecuador, y constaten las violaciones permanentes a la integridad corporal y sexual que sufren las personas trans privadas de libertad. La problemática de la segregación carcelaria de sexos es un pendiente que va más allá de las reformas a la Ley de Registro Civil que se están discutiendo actualmente: requiere del desarrollo de una serie de políticas penitenciarias que tomen en cuenta los diversos grados de modificación corporal de las personas.

Confiamos en que las y los señores asambleístas pongan fin al sistema de cedulación actual que, en franca contraposición con la Constitución del Ecuador, desconoce la identidad de género de algunas y algunos ciudadanos. Confiamos en que la sociedad ecuatoriana comprenda la importancia de esta reforma.


Si es MI Cédula, tiene que ser MI Género.

Mi Género en Mi Cédula… ¡A una Letra de Ejercer Ciudadanía!


Atentamente,

Diane Rodríguez
Vocera Nacional

Geovanni Jaramillo
Vocero Nacional

Elizabeth Vásquez
Asesora de la Plataforma


Proyecto Transgénero
Asociación Silueta X
CONFETRANS
Fundación Yerbabuena
Construyendo Igualdad


Para mayor información por favor contactarse con Diane Rodriguez: 0999659426; Geovanni Jaramillo: 0992787324 ; Elizabeth Vásquez: 0995036035 ; o al mail a través del cual ha recibido esta comunicación.

8/3/13

Hoy es un día para pensar en "mujeres"


Mujeres para quienes "ser mujer" es sustantivo; mujeres para quienes serlo es adjetivo, mujeres que son pobres, negras que son mujeres, mujeres contentas con ser mujeres, mujeres que no están contentas con serlo, o con serlo "así", o con serlo "aquí", ni mucho menos tienen tiempo para andar en reflexiones - mujeres sin tiempo, mayoría de mujeres - mujeres con cargas múltiples, mujeres que devinieron mujeres a pesar de la asignación de "varones" que recibieron al nacer; mujeres femeninas, mujeres masculinas, mujeres en presente, personas con pasado de mujer que ya no lo son pero que saben lo que es serlo...

Hoy es un día para pensar en que aunque no podamos, y en muchos casos no queramos, dejar el género a un lado, sí podemos luchar por la igualdad sexo-genérica. Podemos reconocer que hay infinitas realidades, opciones y también imposiciones alrededor de ser "mujer" y ser "hombre". Y podemos reconocer que hay una profunda relación de poder en el binomio hombre-masculino/ mujer-femenina que hemos de seguir subvirtiendo.

28/2/13

¿Problemas de seguridad?

NO, esto es violencia machista
Karina Del Pozo, asesinada por sus amigos

"Nada más lejos que ese concepto de "seguridad ciudadana" que borra los géneros y los cuerpos, que nos presupone iguales. Nada más lejos que atribuir este "problema" a un régimen de turno, o a un contexto particular, cuando se trata de un crimen de todos los tiempos y de todos los días, tan escandalosamente cotidiano como invisibilizado. Esto no tiene que ver con la policía ineficiente ni con el taxista anónimo, sino con el conocido, el familiar, el amigo que tantas veces termina siendo el agresor. Y el hecho de que así sea tiene que ver con la idea arraigada, aprendida y hasta legalizada, de que los cuerpos femeninos son de una y muchas formas, cuerpos disponibles". Elizabeth Vásquez, Febrero 2013.

18/2/13

ECUADORIAN ELECTIONS AND TRANS VOTE

Traducción de Anaraa Njandorch 


February 17, 2013 was an important day for Ecuadorians of diverse sex/gender conditions. In a fit impossible ten years ago, we went to the polling booths to exercise our rights in terms of political participation and aesthetic freedom enshrined in the Constitution with our gender identities and corresponding documents. 

Ricardo Bravo is a transman, and Carolina Avarado, a transwoman. They are alike in some ways, and different in others: the guy is a young student who is in college, something made possible thanks to the huge advances in relation to the implementation of transpeople’s human rights in Ecuador. He lives in an enabling context of open educational and employment opportunities. The woman is older. She is a sex worker who came out as a transwoman at the time of fewer opportunities, but who is now able to enjoy better days. Both are activists. Both have changed their legal names in their civil registry (possible since 2007, further strengthened with the establishment of the right to free choice of one’s name in the Constitution of 2008). Today the names of Ricardo and Carolina reflect their respective identities, male and female. However, Ricardo still hasn’t been able to change his gender marker in the civil registry, while Carolina is already a woman in the eye of the law. For that reason, Ricardo voted at a booth for women and so did Carolina. Ricardo's trans identity goes unnoticed while Carolina's is proudly visible. Hence, both their presences at women's booths are surprising some way or other. The legal situation of Ricardo, incidentally, is still inconsistent with his constitutional right to privacy. Fortunately, as an empowered activist, he can politicize the sex/gender mismatch between the name and the gender marker on his ID card. In any case, both Carolina and Ricardo, their gender identities and their legal statuses stand for the importance of moving towards a full respect of gender in personal documents: something that the campaign "My Gender on my ID" has been working steadily through presenting in 2012 a draft amendment to the Civil Registration Act that has already successfully passed first reading in the Parliament of Ecuador. 
Today is an important day for people of diverse sex/gender conditions. The exercise of polical rights we have displayed today is doubly political in its significance.

17/2/13

Ecuador Decide con su Identidad de Género

Ricardo y Carolina: Un voto TRANS
Hoy es un día importante para las personas de diversa condición sexogenérica. A diferencia de hace apenas una década, acudimos a ejercer nuestros derechos políticos orgullosamente; a votar con la identidad y la expresión de género a plena luz del día y en ejercicio de la libertad estética que nuestra lucha consagró en la Constitución del Ecuador.
Ricardo Bravo y Carolina Alvarado son un hombre y una mujer trans respectivamente. Tienen cosas en común y cosas que les diferencian: El es un transmasculino joven, universitario, que gracias a los avances enormes en el ejercicio de los derechos humanos de las personas trans en Ecuador, vive la favorable situación de haber accedido a oportunidades educativas y laborales. Ella es una transfemenina adulta, trabajadora sexual, que vivió una época de menos oportunidades pero que hoy goza de días mejores. Los dos son activistas. Ambos han cambiado sus nombres legales en sus cédulas - algo que se puede hacer desde el año 2007 - y que se afianzó con la consagración del derecho a escoger libremente el nombre en la Constitución de 2008. Hoy los nombres legales de Ricardo y Carolina reflejan sus identidades masculina y femenina respectivamente.  Sin embargo, Ricardo aún no cambia su sexo legal y Carolina ya lo logró: ella es plenamente mujer ante la ley. Por ese motivo, Ricardo vota en una mesa de mujeres y Carolina también. A Ricardo no se le nota que es trans y a Carolina sí. Por lo tanto, ambas presencias en una mesa de "mujeres" sorprenden de un modo u otro. La situación legal de Ricardo, por cierto, es todavía incongruente con el también constitucional derecho a la intimidad. Afortunadamente, como activista empoderado, él puede politizar la discordancia sexogenérica entre el nombre y el sexo que constan en su cédula. En cualquier caso, ambos, Carolina y Ricardo, recuerdan con sus identidades de género y sus situaciones legales, la importancia de caminar hacia el pleno respeto del género en los documentos de identidad civil: algo que la Campaña "Mi Género en Mi Cédula" ha emprendido con paso firme a través del proyecto de Reformas a la Ley de Registro Civil que presentamos en el 2012 y que ya pasó exitosamente el primer debate en la Asamblea Nacional del Ecuador.
Hoy es un día importante para las personas de diversa condición sexogenérica. El ejercicio de derechos políticos que las personas trans protagonizamos hoy, es político por partida doble.