20/12/15

Asamblea Nacional de Ecuador aprueba Ley de Datos Civiles con cambios en la cédula



Género en la Cédula de Identidad Ecuador

Por: Teresa Menéndez Torres
Ecuavisa.com


Con 77 votos a favor, 2 en contra, 1 blanco y 20 abstenciones, la Asamblea Nacional aprobó la tarde de este 10 de diciembre de 2015 el proyecto de Ley del Servicio Nacional de Gestión de la Identidad y Datos Civiles, que plantea algunos cambios en la cédula de identidad.

La ley vigente data de 1976, es decir desde hace 39 años no se han efectuado modificaciones al cuerpo legal. Entre los cambios propuestos constan: reemplazar la palabra "sexo" por "género", que un ciudadano mayor de edad pueda decidir el orden de los apellidos, y ocultar la profesión en el documento de identidad.

Asimismo, define un Documento Nacional de Identificación (DNI), en reemplazo en la cédula de ciudadanía, para "garantizar el reconocimiento al derecho de la identidad de género y eliminar cualquier forma de discriminación hacia las diversidades sexuales, como lo establece la Constitución", argumentó Richard Calderón, presidente de la Comisión de Gobiernos Autónomos, Descentralización, Competencias y Organización del Territorio, encargada de tramitar el proyecto.

En cuanto al cambio de "género" por "sexo", Calderón destacó que se establece el derecho que tienen las personas a autodeterminar su género, pero que esto lo decidirá el ciudadano o la ciudadana mayor de edad.

Finalmente, se cambia el nombre Servicio Nacional de Gestión de la Identidad y Datos Civiles por Dirección Nacional de Gestión de la Identidad y Datos Civiles.


Mi Género En Mi Cédula


Entre las reformas menos conocidas de la propuesta "Mi Género en Mi Cédula", está una norma que se ocupa de un asunto de forma, pero no por ello poco importante: Proponemos que la ley ordene la obligatoria correspondencia entre la identidad de género (recogida en la imagen y/o nombre de la cedulada) y el género gramatical empleado en documentos públicos y oficiales. Esto pondría fin a una de las formas más usuales de violencia institucional y violación de la intimidad de las personas trans en Ecuador, que se produce cuando las instituciones públicas insisten en RESALTAR el sexo biológico/legal de personas que han cambiado de nombre y utilizan fórmulas como “la señorita Carlos Mario S.”, “el inscrito Analía G.” o “la demandada Juan José M, ecuatoriana, soltera (…)”. Quisiéramos poner fin a estas redacciones oficiales tan cotidianas que escogen incurrir en absurdos lingüísticos en lugar de respetar la identidad de género de todas las ciudadanas y, de paso, la Constitución del Ecuador.


Campaña Mi Género En Mi Cédula















El 6 de Junio de 2012, la Confederación Ecuatoriana de Comunidades Trans e Intersex CONFETRANS - Proyecto Transgénero - Construyendo Igualdad - Silueta X - presentaron un Proyecto de Reformas a la Ley de Registro Civil del Ecuador que sustituye el SEXO por el GENERO en la cédula de ciudadanía ecuatoriana.

La Campaña "MI género en MI cédula", que acompaña al proyecto de ley, se presentó en la Comisión de Gobiernos Autónomos y Descentralización de la Asamblea Nacional del Ecuador, el 23 de Julio de 2012. 

Redacción: Elizabeth Vásquez.


...¡ A una letra de ejercer ciudadanía!

3/9/14

Propuesta y fundamentación jurídica de la inclusión del GENERO como dato en la cédula de ciudadanía ecuatoriana: “Si es Mi Cédula, Tiene que ser Mi Género”

El día 3 de septiembre de 2014 colectivos de personas transgéneros y transexuales agrupadas en el PACTO TRANS presentaron ante la Comisión de Gobiernos Autónomos, Descentralización, Competencias y Organización Territorial de la Asamblea Nacional del Ecuador, la propuesta de inclusión del GENERO como dato en la cédula de ciudadanía ecuatoriana: “Si es Mi Cédula, Tiene que ser Mi Género”









17/6/14

Ámbito Legal: Iniciativas de uso alternativo del Derecho

2002: (1) Implementación de la “Patrulla Legal”: Creamos una unidad móvil que opera con metodologías propias de “derecho callejero” y que, a lo largo de once años ininterrumpidos de actividad (a la presente fecha) ha recorrido una superficie enteramente mapeada de zonas de trabajo sexual trans informal en la ciudad de Quito durante tres noches y madrugadas a la semana brindando servicios gratuitos de “asesoría jurídica itinerante”. La Patrulla Legal es el componente fundacional del Proyecto Transgénero. Sus más notables resultados son la reducción de detenciones arbitrarias y abuso policial, la implementación de normas y políticas en beneficio de la población beneficiaria y el fortalecimiento de su tejido organizativo plasmado en la creación de cuatro asociaciones de trabajadoras sexuales trans. Durante los primeros cuatro años (2002-2006), se diseñan y se perfeccionan cinco metodologías originales de la Patrulla: Diario Patrullero (bitácora), Asesoría Legal Preventiva, Intervención Legal Emergente, Litigio Paradigmático y Conformación de Asociaciones. *En kilómetros, la Patrulla Legal ha dado siete vueltas al territorio nacional desde el Carchi (norte) al Macará (sur).

2007: (2) Patrocinio del caso Ciudadana Luis Enrique Salazar contra el Registro Civil del Ecuador: El Proyecto Transgénero impulsa un reclamo administrativo interpuesto por una trabajadora sexual trans miembro de la asociación callejera “La Y” contra la negativa del Registro Civil de cedularla de conformidad con su identidad femenina. El caso marca un hito en materia de identidad civil en nuestro país al concluir en una resolución de obligatorio respeto a la imagen trans en la cédula de ciudadanía y la introducción de normas que facilitan los cambios de nombre y sexo de las personas transgénero en el protocolo institucional.

2009: (3) Implementación de la “cédula de identidad alternativa” para trabajadoras sexuales trans: El Proyecto Transgénero es autor del diseño de un sistema alternativo de identificación para las miembros de las Asociaciones de Trabajadoras Sexuales Trans Callejeras. Consiste en un carnet que cumple una doble función: en el anverso, presenta una identificación respetuosa de la identidad trans callejera, con reconocimiento del nombre cultural por oposición al nombre legal, del género por oposición al sexo legal y de la intervención corporal (dato relevante en el contacto con la Policía Nacional, que incorporó normas relativas al tratamiento de los cuerpos distintos). En el reverso, contiene una enunciación clara y sucinta de los derechos constitucionales de que las trabajadoras sexuales trans son titulares y que de otro modo sólo se ubicaría invocando normas extensas y desperdigadas en toda la Constitución. Respetada por la Policía Nacional y por varias instituciones públicas, la cédula de identidad alternativa de las trabajadoras sexuales trans se ha convertido en una poderosa herramienta de afirmación identitaria, defensa jurídica y asociación gremial.
http://www.awid.org/esl/Las-Noticias-y-Analisis/Notas-de-los-Viernes/Derechos-de-las-personas-transgenero-en-el-Ecuador-Una-absolucion-legal-espacial-politica-y-cultural

http://www.awid.org/eng/News-Analysis/Friday-Files/Transgender-Rights-In-Ecuador-A-Legal-Spatial-Political-And-Cultural-Acquittal

2010: (4) Celebración del primer matrimonio gay en Ecuador: Diseñado y promovido por el Proyecto Transgénero, se celebró en el Registro Civil del norte de Quito el 10 de diciembre de 2010 entre un hombre transgénero (en transición legal de mujer a hombre), británico, de nombre Joey Hateley; y un hombre biológico (nacido y asignado “varón”), ecuatoriano, de nombre Hugo Vera. Basada en el uso alternativo del Derecho, se trató de una intervención que creó una paradoja jurídica: el Registro Civil del Ecuador se vio obligado a decidir entre la posibilidad jurídicamente viable de admitir la celebración del matrimonio argumentando que la pareja estaba integrada por “un hombre y una mujer” y la posibilidad también jurídicamente viable de inadmitir la celebración bajo la consideración de comparecían dos hombres. En el primer dictamen, “pierde lo trans” (Hateley es reducido a “mujer”) pero “gana lo gay” (se celebra un matrimonio entre personas de género masculino). En el segundo dictamen, “pierdo lo gay” (se ratifica que dos hombres no tienen derecho a casarse) pero “gana lo trans” (se reconoce que un hombre trans es “hombre” ante la ley). Como era de esperar, el Registro Civil prefirió celebrar un matrimonio “extraño” que admitir el hecho de que sexo y género no son las categorías rígidas e inequívocas que el sistema jurídico pretende. Sin embargo, la reflexión social, política y jurídica que suscitó esta intervención ha acelerado profundamente la discusión del matrimonio igualitario en Ecuador. El impacto y eficacia de nuestra estrategia ha generado réplicas en otros países, como Turquía (2011) y Chile (2013). El proyecto se planteó como una colaboración arte-derecho en la que, además del acto formal del matrimonio, se produjeron y presentaron varias intervenciones artísticas. http://youtu.be/4g36ZYNV-IA

http://www.latinart.com/spanish/aiview.cfm?id=438

http://www.latinart.com/spanish/aiview.cfm?id=442

2011-2013: (5) Implementación de Proyecto Mediación aplicada a la Diversidad Sexo-Genérica: Ejecutada con apoyo del Ministerio de Cultura del Ecuador a través de un seminario intensivo por año, esta original propuesta combina técnicas clásicas de los métodos alternativos de solución de conflictos (MASC) con herramientas propias del “derecho callejero” desarrollado por el Proyecto Transgénero. Hemos implementado un pensum único de formación de medidadores especializad@s en problemáticas propias de la diversidad sexo-genérica: las que son el resultado de la discriminación social (por ejemplo, problemas que enfrentan las personas transgénero en el entorno laboral); las que se desprenden de la ausente o deficiente protección legal (por ejemplo, problemas que enfrentan las familias compuestas por parejas del mismo sexo); y las que se derivan de las especificidades culturales de las comunidades de base trans e intersex en diversas localidades (por ejemplo, conflictos propios del ejercicio del trabajo sexual callejero). El perfil de l@s participantes – líderes y lideresas trans de todo el país – es cuidadosamente escogido por el Proyecto Transgénero. Vari@s de ell@s están trabajando en la incorporación de la mediación a sus realidades locales.

2012- 2013: (6) Litigio de reconocimiento de una “familia callejera” (en proceso): Esta intervención legal, de autoría de la activista del Proyecto Transgénero Elizabeth Vásquez, busca que el sistema judicial ecuatoriano reconozca existencia y conceda protección jurídica a una familia no convencional. Esta está compuesta por varias trabajadoras sexuales trans que se consideran “hermanas de calle” y que comparten vivienda y una economía solidaria sin que medie parentesco consanguíneo ni de afinidad, ni relación alguna de índole conyugal o equivalente. Esta intervención comprende la implementación de acciones legales basadas en el pluralismo jurídico, la interpretación incluyente de la protección constitucional a la “familia en sus diversos tipos” y el litigio estratégico. Comprende también un diálogo arte-derecho que registra fotográfica y testimonialmente la vida cotidiana de las familias trans callejeras, poniendo en tensión la "verdad" oral y cotidiana de su experiencia con la "verdad procesal" del sistema jurídico.

11/1/14

diversidad sexo-genérica ya no es un tema tan respetado como antes en el discurso público



A Carolina (primera desde la izquierda) le rompieron la cara en su lugar de trabajo anoche. Penosamente, desde que desde hace un tiempo en la calle se percibe que la diversidad sexo-genérica ya no es un tema tan respetado como antes en el discurso público, la violencia contra la población de trabajadoras sexuales trans ha incrementado. En el anterior altercado que sufrió Carolina, los agresores le dijeron a ella y a una compañera que "los m..." ya se fregaron porque su presidente ya no les quiere. Sí, son una minoría, son mayores, son jubiladas sin pensión y escogieron su género contra todo pronóstico académico. Pero, minorías o no, es una verdadera lástima que las palabras más públicas del país a ellas, concretamente, les hagan esto.

6/1/14

Lo que sigue en el closet

Por: Elizabeth Vásquez
Tomada de la edición impresa del 27 de julio del 2008
Diario El Telégrafo


Sin desconocer los avances en el tratamiento social y mediático de la diversidad sexual, la nueva visiblidad de “lo GLBTI” – y en particular la presentación del actor político – tiene problemas a su vez nuevos. Hay, entre quienes tratan el tema con seriedad, cierta ingenuidad en el mejor de los casos, y facilismo en el peor, que resulta en la alusión frecuente y equívoca a un “movimiento”, “comunidad” o “colectivo” GLBTI nombrado casi siempre en singular, como si la experiencia GLBTI fuera una sola. Hay también una dosis de manipulación “corporativa” que proviene de las ONGS de hombres gays ligadas al trabajo en VIH (a nivel continental, incluso), cuyas agendas prefieren esa lectura homogenizante de la diversidad sexual. Su solvencia económica, considerablemente mayor que la de otros colectivos organizados de la diversidad sexual, muchas veces contribuye a difundir una historia oficial que casi podría titularse “aspiraciones sociales unificadas de los ciudadanos GLBTI”. Indudablemente, este sesgo de “ciudadanía gay” prevalece sobre otras experiencias “G – y sobretodo – LBTI”.

Por contrapartida, la diversidad sexual está compuesta por cuerpos distintos y voces variopintas, más allá del común denominador de la no heterosexualidad. Detrás de cinco siglas, realidades sociales, conciencias políticas e identitarias genuinamente diversas coexisten con sus tensiones y contradicciones: a veces conservadoras y otras veces disidentes; no siempre transgresoras ni críticas del orden sexual. Una parte del tratamiento mediático y hasta académico, ha romantizado a “lo GLBTI” como siempre transgresor sin un debido matiz. Y, aunque puest@s a escoger entre la romantización y la antigua fobia generalizada, la primera sea preferible, un proceso real de diálogo intercultural no se beneficia de ella.

El encuentro social exige acceder a fuentes menos inmediatas de investigación y diálogo sobre y con la diversidad sexual. Este esfuerzo pasa por reconocer que ninguna identidad ni práctica sexual pueden entenderse sino, además, en sus entrecruces con otras experiencias que definen y estratifican, como la clase social, el canon corporal, la etnia y el bagaje cultural. Reconocer una realidad GLBTI local, por ejemplo, acusa la necesidad de que la academia ecuatoriana busque más allá de las teorías de género de corte anglosajón que están en auge. Reconocer que la historia oficial y uniformizante de lo GLBTI es tan sexista y clasista como lo es el Ecuador, por otra parte, acusa la necesidad de que los medios de comunicación presten más atención a las experiencias lésbicas y a las experiencias trans (así, en plural), a las que el corporativismo gay ha discriminado precisamente por sexo y clase en su respectivo caso.

Desconocer los entrecruces y matices de la diversidad sexual saca del closet identidades sexuales estáticas – maniquíes diseñados a medida de ONG – y guarda en la profundidad de los cajones esas tensiones que ya deberían estar más presentes en el debate social. Irónicamente, es en este tipo de discusión sincera donde subyace el verdadero potencial transgresor de “lo GLBTI”. Vale la pena, entonces, empezar a sacar a la luz lo que sigue en el closet.